lunes, 21 de septiembre de 2009

LA VUELTA EN ANDALUCIA por Lide


Como un cuento, así han sido para mi amiga Lide sus vacaciones en Granada coincidiendo con la Vuelta a España, ante un artículo tan expresivo no me quedan añadir muchas cosas, que lo disfrutéis !!

Érase una vez…una chica que necesitaba vacaciones, estar con sus amigas andaluzas y de paso si podía ser, ver alguna etapa de la Vuelta. Así empezaba mi historia, y la verdad es que al final he conseguido encajar las tres cosas. Estos días, ya se han podido leer las impresiones de una azafata de la Vuelta y disfrutar las dotes periodísticas de un cronista. La mía, el punto de vista de una espectadora de a pie.

Después de varios días de aclimatación al calor granadino, aparcamos nuestra bici y planificamos los días venideros con la intención de ver las etapas de Almería, Granada y Jaén. Ya desde el día de descanso en Almería se oía el run-run del cansancio del pelotón, pero menudos tres días les esperaban…! Ya podían armarse de “tapas” porque iban a necesitar todas sus fuerzas.

El viernes estábamos en Velefique para ver las dos subidas. Cogimos sitio a 3kms del alto y a esperar. Las vistas, sinceramente te daban dolor de piernas. Se podía ver a lo lejos la carretera por la que venían y después todo el curveo del puerto con sus rampas principales al pasar por el pueblo. La primera vez, pasó un grupo escapado y detrás el pelotón donde tiraban los Caisse. Apenas pasó gente descolgada. Pero la segunda vez…Los supervivientes de la escapada apuraban para llegar a meta, mientras que por atrás los favoritos ya venían arreando. No más tarde aparecía David con el trabajo cumplido! Había mucho público viendo la carrera. Incluso gente que no se movió del peñasco donde estaban sentados... Nada más acabar, comenzó a llover…Libraron por poco, jeje!

El sábado tocaba Sierra Nevada. Vuelta a preparar bocadillos, bebida y en moto para arriba. Es verdad que en el Purche (o Monachil) había mucho público, y por lo tanto, mucho ambiente, pero no es menos verdad que en la siguiente parte (La Sabina) aún habiendo gente, podías verlos más tranquilamente. No faltaban peñas de ciclistas, chiringuitos, chiclaneros con chicharrones, y en seguida estaban los corredores en la curva de abajo. Esta vez, venían con peor cara que el día anterior. Impasibles al animarlos, la única vez que levantaban la mirada era para ver lo que les quedaba por subir (nuestro amigo tampoco traía muy buena cara, pero ánimos no le faltaron eh!). Y otro día más, que justo al acabar se puso a llover. Los valientes que habíamos ido en moto y con chaquetilla, tuvimos que agenciarnos unas bolsas de plástico, hacerles agujeros para la cabeza y brazos y tirar de clase! Y eso nos salvo de pillarnos un señor resfriado.
Ya el domingo, salida en Granada al sol! Mucha gente esperando ver a los corredores, aunque bastantes de ellos preferían refugiarse en los autobuses. Poco antes de que llegase la carrera a La Pandera, mientras subíamos andando, nos cayó una tormenta considerable, que la capeamos como pudimos, pero siempre te acuerdas de los que están en carrera. Según pasó Cunego como una bala (yo juraría que había cuesta pero…), y luego el grupo selecto, se intuía que venía siendo una jornada dura y mojada (a la tercera va la vencida, y esta vez no se habían librado de mojarse…). Aplaudiendo a todos ellos, pero es verdad que cuando tienes a amigos corriendo sueles estar pendiente de verlos para darles muchos ánimos. Con los deberes bien hechos asomaba David en la recta: “¡Ahí está! ¡Eh, eh, eh, eh, eh,eeeeeeh! ¡Aupa Daviiid!”. Y para abajo de vuelta al coche.

De este modo cerraba yo también mi visita a la Vuelta. Una Vuelta que lleva pegada la palabra “cansancio” en la frente. Qué menos que reconocerles todo su esfuerzo y animarlos a tope, ¿no? Y como a cada uno lo suyo, ¡menuda pedazo de vuelta que te estás pegando David! ¡Para estar muy satisfecho!
Ya queda menos para Madrid…